... y busqué Jeremías, capítulo 33, versículo 3. Allí pude leer: «Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes e inaccesibles, que no conoces». Son palabras que forman parte de un oráculo en el que se habla de la restauración de Jerusalén, cuyas casas habían sido destruidas para reforzar con sus piedras las defensas de la ciudad ante el ataque inminente de las tropas babilónicas. Con esas palabras de Dios, por medio del profeta, se abría una puerta a la esperanza, despuntaba un rayo de luz en medio del miedo tenebroso que envolvía a los habitantes de Jerusalén.

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